Generalmente se suele decir que lo cuantitativo no se corresponde con lo cualitativo, y que en efecto ambas tienen una relación inversa entre ellas.
Luis Alberto Spinetta, fiel a su estilo durante toda su carrera, rompió con estos parámetros.
Y la rompió.
Las 5 horas y media que fueron desde su ingreso al escenario a las 21:55 hasta las 03:20 del sábado no dejaron de emocionar a las casi 37000 almas que permanecieron (salvo algunos impacientes) hasta que todos los músicos salieron a despedirse en conjunto.
Luego del saludo del Flaco a su gente, dio una lista de los invitados de lujo que quedaron afuera por circunstancias de fuerza mayor (Pedro Aznar, León Gieco entre otros) y lamentó no poder versionar temas de grandes artistas como el Indio Solari, Andrés Calamaro y Hugo Fattorusso.
Después de presentar a su banda actual (Sergio Verdinelli en batería, Claudio Cardone en teclados, Nerina Nicotra en bajo más la inclusión de su marido Guillermo Vadalá en guitarra) comenzó con “Mi Elemento” y una tremenda versión de “Tu vuelo al fin” con Baltasar Comotto en guitarra, primer invitado de la larga noche spinetteana.
Luego vino la hora de los clásicos y las primeras ovaciones “Ella también” “No te busques ya en el umbral” y demás clásicos de los 80’s en los que se sucedieron Javier Malosetti y los ex - Jade Beto Satragni, Juan del Barrio (y su teclado maravilloso en Alma de Diamante) Diego Rapoport y quien tal vez mejor asimiló las ideas de Spinetta en su carrera, el genial Mono Fontana, quien acompañó al Flaco hasta el final de la primera parte.
Llegando a la primera hora, Luis Alberto procedió a presentar a un nuevo invitado a quien para no volver a tratar de “genio” como lo hizo con los anteriores, prefirió tratarlo de “talento” lo que provocó risas por parte del público (“¡Y si son todos genios!” dijo Luis).
Pues bien, el “talento no era ni más mi menos que Fito Páez, el primero de una larga lista de invitados de lujo que sólo el número 1 de nuestro rock puede aglutinar en una sola noche, con quien canto “Las cosas tienen movimiento” (tema base del repertorio spinetteano en sus recitales) y “Asilo en tu corazón”.
A continuación, una ronda de covers con un toque spinetteano: “Mariposas de madera” de Miguel Abuelo y “El rey lloró” de Nebbia le siguió un invitado particular, “Juanse” quien tuvo el aplauso más frío por parte de algunos y hasta algunos chiflidos de Spinettólogos ortodoxos, lo que estuvo cerca de malhumorar al Flaco, quien vaciló por un momento, finalmente conteniéndose para rockear “Adonde está la libertad” de Pappo junto al cantante de Ratones Paranoicos.
Después del rock, llegó uno de los invitados más aplaudidos: el gran Gustavo Cerati con quien devolviendo gentilezas tocaron a dúo “Te para 3” y “Bajan”, que más que bajar el ritmo empezó a acelerarlo un poquito más para gratitud de los fans.
Después del entretiempo de entre 15 y 30 minutos (al mejor estilo fútbol argentino) el inicio del sábado prometía a las esperadas “Bandas Eternas”, empezando por “Los Socios del Desierto” con el genial Marcelo Torres en bajo y el también genial Javier Malosetti ocupando el lugar del recordado tuerto Wirtz en la batería. San Cristóforo, Bosnia (gran solo del Flaco) y Nasty People behind the wheels para los inconcientes al volante, nota al pie de Luis Alberto para cerrar este sencillo set.
Luego siguiendo de forma regresiva con las bandas tocó el turno de Invisible. Musicalmente fue tal vez el punto más alto de la noche, estos tres pibes están para salir a la ruta. “Durazno sangrando” fue tan sólo una excusa hitera para dar lugar a sendas espectaculares versiones de “Lo que nos ocupa es esa abuela, la conciencia que regula el mundo” y “Jugo de lúcuma”; puro swing de Machi, palo de Pomo y destreza de Spinetta para volarse la cabeza en una nube de genialidad. Luego de “Niño condenado”, Lito Epumer subió para hacer “Amor de primavera” de Tanguito.
Como si esto fuera poco, la cosa no termino allí. El Flaco regresó minutos después con su banda actual, haciendo como siempre desde hace años su mensaje de “Conduciendo a conciencia” para lo que invitó a su compañero de lucha Ricardo Mollo a hacer “8 de octubre” tema sobre la tragedia del colegio Ecos compuesto por Luis y León Gieco, seguido de “Retoño” para finalmente concluir con tres los mayores hits que tuvo Spinetta a lo largo de su antihitera carrera: “Seguir viviendo sin tu amor”, “Yo Quiero ver un tren” y “No te alejes tanto de mi”, en una elección perfecta para cerrar una noche que pedía no alejarse jamás.
Para cerrar, la anécdota de la que Rolling Stone quiere despegarse como sea: Charly y Luis, los dos más grandes blablabla… se sacaron una foto para la mencionada revista con una remera cuyo logo corresponde a la lucha del Flaco por la concientización de los hombres en las carreteras. ¿El resultado? la foto fue tapa del anuario RS pero la remera fue recortada en la foto y lo que quedó del lema fue oscurecido, por lo que el Flaco dijo “no creo que haya sido por maldad, tal vez por ignorancia” a lo que les dedicó un soberano “Fuck you” al aire pidiendo también a los presentes que lo sumen a levantar el dedito, lo que logró con gran éxito. Finalmente llamó a todos los musicos invitados a subir al escenario con la remera negra puesta “para que recorten todas las remeras juntas” en un guiño de complicidad de Luis Alberto.
El resto es historia: saludo de todos los músicos, fin, luces encendidas, tomarse el 172 para casa y nada más que decir. Hablar sobre su genialidad a lo largo de su carrera es algo que me tomaría años y ya todos saben lo que este mito viviente nos ha dado. Y si se quedaron con ganas de algún rock después de las 51 canciones que tocó, parafraseando al propio Luis “Y bueno loco, hubieran ido a ver a A CE DE CE”
Cronista: "Ugo Perez"
Lupe Cunill
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